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En este sentido, en este artículo hemos querido abordar una metodología formativa que va ganando cada vez más adeptos por las importantes ventajas que conlleva. Se trata de la teleformación, que se ha convertido, en los últimos años, en uno de los principales medios de formación de los trabajadores. Y es que no sólo tiene importantes ventajas económicas, sino que posee otros muchos beneficios que seducen por igual a empresas y a trabajadores.
Por otra parte, la formación virtual admite una variedad de formatos que van más allá de la pizarra y la tiza. Ahora lo que se impone es la pantalla del ordenador -que posee multitud de herramientas-, permitiendo al alumno complementar el aprendizaje y que los contenidos formativos se actualicen de forma constante.
En este sentido, este tipo de cursos a distancia también pueden servir a aquellos alumnos menos familiarizados con las nuevas tecnologías para introducirse en el mundo de posibilidades que conllevan, constituyendo una magnífica oportunidad para aprender a manejarse en foros, chats, etc.
Pero, además de internet, se utilizan múltiples medios para el logro de los objetivos propuestos. Todos estos medios no excluyen al docente que adquiere una nueva dimensión en su trabajo profesional.
La figura del tutor es fundamental en el sentido de que, sin su presencia y su buen hacer, el alumno que, como indicábamos, es dueño de su propio proceso de aprendizaje, puede caer en el desánimo debido a la propias características de este tipo de formación.
Por tanto, para luchar contra la posible aridez de los contenidos sin demasiadas interacciones y para estimular el mayor esfuerzo de voluntad que implica esta modalidad formativa, es necesario contar con los tutores adecuados, de forma que los alumnos puedan recurrir a ellos en todo momento para solucionar dudas o complementar la información que se ofrece en el curso.
En Fundación Confemetal sabemos que el tutor no es la fuente de información, pero sí una de las principales ayudas con las que ha de contar el alumno para su aprendizaje. Por ello, nuestros cursos cuentan con el seguimiento de los estudiantes por parte de un tutor, de forma que sabe cómo estimularles para que la acción formativa sea un éxito.
Más allá de la importancia del e-learning en sí misma como herramienta educativa, hay que señalar que ésta supone importantes ahorros para las empresas, ya que permite reducir costos fijos de instalaciones, mantenimiento y recursos humanos, distribuyendo mejor la inversión formativa y pudiendo contar con equipamiento tecnológico y personal docente más capacitado. Es decir, permite mejorar la relación coste-beneficio.
Y es que, debido a su flexibilidad, las empresas resuelven el problema de tener que enviar a sus trabajadores a realizar sus sesiones formativas a otras ciudades, ahorrando desplazamientos e incluso dietas y noches de hotel. Además, no es necesaria la logística que conlleva cualquier otra acción de formación en un aula (búsqueda/reserva de locales apropiados, selección de los empleados a formar, contratación del profesorado, evaluación, etc.).
Todo ello se traduce en un importante descenso en los costes que supone este tipo de formación. De hecho, hay estudios que indican que el e-learning puede llegar a ser un 30% más barato que la formación convencional.
Todas estas características hacen que el aprendizaje electrónico sea, hoy en día, la modalidad preferida para la formación de los trabajadores. Tanto es así, que en Fundación Confemetal se forman, cada año, más de 

