¿Cumple la Reforma Fiscal con las Expectativas Levantadas? ¿Revolución o Cambios Superficiales?

Lleva hablándose de la necesidad de una profunda reforma del sistema tributario español desde hace ya algún tiempo. Entre las motivaciones de la misma, podrían encontrarse: las constantes críticas recibidas desde la Comisión Europea, el más que necesario cumplimiento del déficit por parte de España o el reajuste que se considera que ésta debería sufrir consecuencia del actual panorama socioeconómico. Sin embargo, la reforma no es cuestión baladí; de ahí que las medidas a abordar se estén pensando con detenimiento. Ya a principios de marzo, veía la luz el informe de la comisión de expertos para la reforma del sistema tributario español -también conocido como Informe Lagares-, documento que, si bien no ha sido transcrito literalmente en el Anteproyecto y posterior Proyecto, sí ha sido tenido en consideración.

En este proceso de acercamiento hacia la reforma fiscal definitiva, el pasado 20 de junio, el Consejo de Ministros aprobaba cuatro Anteproyectos de Ley en los que se propone una profunda revisión de los impuestos de mayor peso en el sistema tributario español, específicamente: Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (en adelante “IRPF”) e Impuesto sobre la Renta de No Residentes (en adelante “IRNR”); Impuesto sobre Sociedades (en adelante “IS”); Impuesto sobre el Valor Añadido (en adelante “IVA”), Impuesto General Indirecto Canario (en adelante “IGIC”) e Impuestos Especiales; y Ley General Tributaria. Importante destacar que si bien el relativo al IS plantea la regulación de una nueva Ley derogando la actual, los otros impuestos afectados por la reforma y a los que se refieren los otros tres Anteproyectos se han estructurado mediante la incorporación de modificaciones a los actuales textos legales de aplicación en cada caso. De estos cuatro Anteproyectos de Ley, los tres primeros (relativos a IRPF, IS e IVA/IGIC) fueron aprobados el pasado 1 de agosto por el Consejo de Ministros, habiéndose remitido a las Cortes Generales como Proyectos de Ley. Si bien es cierto que hasta la finalización del trámite parlamentario las medidas contenidas en los mismos no deberán ser tomadas como firmes, en nuestra experiencia y a estas alturas del procedimiento, no deberían producirse diferencias sustanciales.

Dicho esto, y a continuación, se abordarán aquellas medidas, especialmente las relativas al IRPF y al IS. A lo largo del artículo, va a intentar establecerse un primer contacto con aquellas modificaciones más notorias y ofrecer nuestra opinión en relación a la mencionada reforma basada en nuestra experiencia.

Los mencionados Proyectos se han elaborado con una finalidad clara, al menos desde el punto de vista del legislador, destacando:

1. Búsqueda del crecimiento económico. Según cálculos de la AEAT, va a traducirse en un incremento de la renta disponible de 9.000 millones de euros, si bien es cierto que afectará en mayor medida a las rentas bajas.

2. Equidad. Persiguiendo un mayor cuidado y estímulo por el concepto de “familia”, donde España queda a la cola de Europa. Se aprecia la latente preocupación por la falta de estímulo de la natalidad y la repercusión que esto podría tener en el largo plazo al invertirse la pirámide poblacional.

3. Neutralidad en el ámbito de la toma de decisiones, buscándose que la fiscalidad no intervenga en las mismas. Claro ejemplo lo podríamos encontrar en la disyuntiva compra-alquiler.

4. Estímulo a la competitividad de la sociedad española. Nótese que el tipo de gravamen medio en relación con el IS de los países que forman parte de la OCDE ronda el 23%.

5. Internacionalización de la empresa española, mejorando mecanismos para repatriar rentas/dividendos del exterior.

6. Dotar de seguridad jurídica al ciudadano, estableciendo cada vez procedimientos más normalizados y menos subjetivos.

7. Lucha contra el fraude fiscal.

Por último, y antes de comenzar con el análisis, indicar que la reforma -en la fase que se encuentratan sólo se realiza a nivel de los impuestos de carácter estatal, dejando para más adelante aquellos con una mayor carga autonómica -como el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones-, quedando a la espera de la negociación con las Comunidades Autónomas de su nuevo sistema de financiación y aquellos de carácter local, haciendo una excepción con el tratamiento de las daciones en pago en el Impuesto del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana.

IMPUESTO SOBRE LA RENTA DE LAS PERSONAS FÍSICAS

La reforma del mencionado impuesto nace con tres objetivos claros y bien definidos: Rebajar significativamente la carga tributaria, especialmente para aquellas rentas más bajas; Intensificar la rebaja impositiva en el caso de contribuyentes con mayores cargas familiares (ascendientes o descendientes) o con discapacidad; y Fomentar la generación de ahorro a largo plazo. Para ello, se plantean ciertas medidas que tratamos de resumir a continuación, destacando que, a priori, la fecha de aplicación de la mayoría será el 1 de enero de 2015:

1. Reducción del número de tramos y tipos marginales: podría decirse que si bien la rebaja de los tipos es la medida más importante de la reforma cuantitativamente hablando, no afecta a todos los contribuyentes por igual (las rentas bajas serán las más beneficiadas). Si hoy existen siete tramos que van del 24,75% al 52%, en la tabla adjunta se muestra cómo quedarán los tipos para los ejercicios 2015 y 2016.

2. Los contribuyentes que ganen menos de 12.000 euros al año no pagarán IRPF. Se elevarán el mínimo personal y el familiar y se crearán deducciones para quienes soporten cargas familiares y de dependientes.

3. Incorporación de medidas para favorecer la inversión y estimular la generación del ahorro:

Se reducen los gravámenes a aplicar a los rendimientos de capital (inversión y ahorro) hasta niveles de 2011: el tipo máximopasadel27%al23%yelmínimo, del 21% al 19%. Para las rentas de hasta 6.000 euros, bajará del 21% actual, al 20% en 2015 y al 19% en 2016. Para los rendimientos de entre 6.000 y 50.000 euros, el tipo se reducirá del 25% actual al 22% en 2015 y al 21% en 2016. Mientras que las ganancias de más de 50.000 euros, pasarán del 27% al 24% en 2015 y al 23% en 2016. Destacar que esta minoración en la tributación se trasladará al sistema de retenciones e ingresos a cuenta, rebajándose los tipos de retención; rebaja que nuevamente se intensificará en el ejercicio 2016.

• Se incorporarán en la base imponible del ahorro las ganancias y pérdidas patrimoniales cualquiera que sea el periodo de permanencia en el patrimonio del contribuyente, como ya sucediese en ejercicios anteriores. Entendemos que la diferente tributación sufrida por el rendimiento según su periodo de generación es lo suficientemente significativa para la planificación financiero-fiscal del contribuyente como para que no se cambie cada cierto periodo de tiempo como ha venido sucediendo.

• Se esboza un nuevo producto de ahorro bajo el nombre de Plan de ahorro a largo plazo cuya finalidad última es la de “educar” al contribuyente medio haciéndole valorar la importancia del ahorro. Este instrumento permitirá una inversión anual máxima de 5.000 euros, que deberá ser mantenida un plazo mínimo de cinco años. A cambio de esto, la rentabilidad generada por éste, quedará exenta de tributación. A día de hoy, no se trata de un producto definido ni por parte de la AEAT ni por parte de las entidades bancarias, por lo que habrá que esperar. Sin embargo, lo que parece evidente es que el ahorro fiscal para el contribuyente, tanto por los límites cuantitativos de uso de este producto como por los tipos que hoy ofrece el mercado, no será desorbitado.

4. Desaparece la exención sobre los primeros 1.500 euros en concepto de dividendos.

5. Se suprimen dos elementos que entendemos que suponen una revolución por el poderoso efecto reductor que los mismos tenían en operaciones donde se ponían de manifiesto variaciones patrimoniales (por ejemplo, las compraventas de inmuebles). Nos referimos a:

- Los coeficientes de corrección monetaria aplicables exclusivamente sobre bienes inmuebles.

- Y los conocidos como coeficientes de abatimiento. Éstos ya fueron limitados a través de un régimen transitorio que permitía su aplicación hasta el ejercicio 2006.

6. La reducción del 40% vigente en la actualidad para los rendimientos obtenidos de forma notoriamente irregular en el tiempo bajará al 30%.

7. Las aportaciones máximas a planes de pensiones pasan de los 10.000 euros vigentes en la actualidad a 8.000 euros. Desde la AEAT, se apunta que el límite de los 10.000 euros tan sólo era alcanzado por aquellas rentas más altas (1% de los contribuyentes y 5% de las rentas), siendo las aportaciones medias de, aproximadamente, 1.500 euros al año.

8. Supresión de la deducción por alquiler. De este modo, se homogeneiza el tratamiento fiscal de la vivienda habitual entre alquiler y propiedad; si bien, al igual que cuando se suprimió la deducción por inversión en vivienda, se articula un régimen transitorio para los alquileres de vivienda efectuados con anterioridad a 2015 de manera que la supresión sólo afectará a nuevos alquileres.

9. Exención de plusvalías para mayores de 65 años. La exención será de aplicación para las ganancias patrimoniales derivadas de la transmisión de cualquier bien de su patrimonio (en la actualidad, ya existía por transmisión de vivienda habitual). La renta obtenida por transmitir cualquier elemento patrimonial, sea mueble o inmueble (segunda y sucesivas viviendas y otros), quedará exenta de gravamen siempre que el importe obtenido, con el límite máximo de 240.000 euros, se reinvierta en la constitución de rentas vitalicias que complementen la pensión.

10. Ventanas de liquidez en planes de pensiones. El Proyecto de Ley añade a los dos supuestos de liquidez actualmente regulados por la Ley de Planes y Fondos de Pensiones -desempleo de larga duración y enfermedad graveuno nuevo: la antigüedad mayor de diez años de las aportaciones. De esta forma, podrá disponerse anticipadamente de las aportaciones a planes de pensiones, planes de previsión asegurados, planes de previsión social empresarial y contratos de seguro concertados con mutualidades de previsión social, que tengan más de diez años de antigüedad, así como de los rendimientos generados por las citadas aportaciones.

11. Cambio en la tributación de la indemnización por despido. Aunque hemos dejado este cambio para el final, no es menos cierto que ha sido el que mayor animadversión ha generado. La medida recogida en el Anteproyecto (mínimo exento de 2.000 euros por año trabajado) ha sido finalmente modificada en el Proyecto de Ley ampliándose hasta los 180.000 euros y permitiéndose la reducción del 30%, incluso si la indemnización se percibe de forma fraccionada.

En nuestra opinión, la Reforma que se pretende hacer a nivel de IRPF tiene, como suele ocurrir en estos casos, una serie de beneficiados y otra de perjudicados. Entre los beneficiados, y como no podría ser de otra manera, se encuentran: las rentas bajas, las familias numerosas y con discapacitados, las rentas del ahorro y otras situaciones excepcionales, como la dación en pago o los preferentistas. Sin embargo, y por otro lado, nos encontramos con el alquiler, los despidos y el tratamiento de los dividendos como mayores afectados.

IMPUESTO SOBRE LAS SOCIEDADES

Como ocurriese en el IRPF, la redacción del nuevo anteproyecto de Ley del IS surge con una serie definida de objetivos, destacando: mejorar la competitividad, acercar el tipo nominal al efectivo, internacionalización, equiparar los recursos propios a los ajenos, dotar al contribuyente de seguridad jurídica, adecuar la norma nacional a la comunitaria, luchar contra el fraude fiscal, simplificar el impuesto, y actualizar la norma y adaptarse al derecho comunitario. Las principales medidas se exponen a continuación:

1. En el ámbito de regulación del hecho imponible, se incorpora el concepto de actividad económica, además de incorporar a la tributación por IS las sociedades civiles que tienen objeto mercantil y que, hasta la aprobación de esta Ley, tributan como contribuyentes del IRPF a través del régimen de atribución de rentas.

2. Medidas que afectan sobre la determinación de la Base Imponible: se simplifican tablas de amortización (pasando de 646 registros a 30) y se modifica sustancialmente el tratamiento de la compensación de Bases Imponibles Negativas (a partir del 1/1/2016), destacando la aplicabilidad de dichas bases imponibles en un futuro sin límite temporal. No obstante, se introduce una limitación cuantitativa en el 60% de la base imponible previa a su compensación, y admitiéndose, en todo caso, un importe mínimo de un millón de euros. Adicionalmente, con el objeto de evitar la adquisición de entidades inactivas o cuasi-inactivas con bases imponibles negativas, se establecen medidas que impiden su aprovechamiento, incidiendo en la lucha contra el fraude fiscal; novedades en materia de deducibilidad de determinados gastos, como el límite en la deducibilidad de los gastos correspondientes a atenciones a clientes (1% de la cifra de negocios); o la no deducibilidad del deterioro de inmovilizado y renta fija (se mantiene el deterioro de existencias y activos crediticios), etc.

3. Bajada del impuesto de Sociedades. En 2015, el tipo de gravamen será del 28%, desde el 30% actual, y a partir de 2016 el caso general será del 25%. Para las entidades financieras y las petroleras, se mantiene en el 30%.

4. Se mantiene la limitación de los gastos financieros del 30% del beneficio operativo, suprimiendo el límite temporal de compensación (anteriormente 18 años, mientras que a partir de ahora podrán ser compensados sin límite temporal).

5. Tratamiento de la doble imposición. Pretende equipararse el tratamiento de las rentas derivadas de las participaciones en entidades residentes y no residentes, tanto en materia de dividendos como de transmisión de las mismas, estableciendo un régimen de exención general en el ámbito de las participaciones significativas en entidades residentes.

Una vez expuestas las principales medidas de los impuestos de mayor calado de nuestro Sistema Tributario (IRPF e IS), y siempre bajo nuestro punto de vista, no podemos evitar preguntarnos si para el presente proyecto de reforma era necesario el transcurso de tan largo tiempo. Al fin y al cabo, es un proyecto que, a priori, no deja a ninguna de las partes satisfechas: por un lado, Bruselas ya ha salido, Comisión Europea mediante, para mostrar su desaprobación y preocupación; por otro, el Gobierno hace alarde del gran esfuerzo económico que suponen las presentes medidas; y, por último, la mayoría de los ciudadanos no tiene claro cómo les van a afectar las mismas en su conjunto.

Al fin y a la postre, nos encontramos no tanto ante una profunda reforma fiscalsino más bien ante un “encaje de bolillos” con tintes cosméticos de índole político. No es que no destaquemos y valoremos el esfuerzo por parte del Ejecutivo plasmado en la reducción de las tarifas, estimulando, por un lado, el ahorro y, por otro, incrementando la renta disponible del ciudadano para dar cierta “alegría” al consumo; más bien es que, como adelantábamos, en el fondo se queda todo igual. Y es que esta “reforma” es una reforma de suma cero, una reforma plagada de medidas de signo contrario y compensatorio, donde lo que se “da” por un lado (bajada de tramos impositivos) se “quita” por otro (supresión de exención por dividendos, coeficientes de abatimiento, de corrección, deducción por alquiler, etc.).

Por último y para terminar, y quizás desde el egoísmo profesional, se agradecería tremendamente una verdadera reforma fiscal, un reforma sólida que no tuviese la necesidad de retoques periódicos anuales o bianuales y que pudiese valer para los próximos, por ejemplo, diez años. En nuestra profesión, más si cabe cuando se trata de planificar fiscalmente a futuro, la estabilidad normativa es muy agradecida. Pero, en fin, no nos adelantemos con la crítica, no sea que nos veamos sorprendidos con la reforma definitiva cuando ésta sea publicada.

Marcel Trias Ferrández y Clara Sánchez Solís

Sala & Serra Abogados

Cursos y Libros Relacionados