Ana Criado Inchauspé, Presidenta de la AMM

En primer lugar, ¿podría explicarnos qué es la mediación y cuáles son sus ámbitos de aplicación?

La mediación es un sistema alternativo de resolución de conflictos que permite a aquellas personas que tienen un problema solucionarlo entre ellas de una manera mucho más rápida, más ágil y más sencilla, ahorrando tiempo y dinero; porque gracias a la mediación se evita, en la mayoría de los casos, el proceso judicial
La mediación se caracteriza porque es voluntaria, confidencial, flexible y basada en la buena fe de las personas.

En cuanto a sus ámbitos de aplicación, a raíz de la Ley de Mediación Civil y Mercantil que se publicó en el año 2012 en nuestro país, ésta se puede aplicar en todos los ámbitos salvo en el penal, en consumo y en las administraciones públicas, porque  esas tres áreas tienen su propio sistema de mediación sui generis.
Hasta la fecha, lo que más se ha utilizado es la mediación familiar, la vecinal y la comunitaria, aunque ahora también hay mucha mediación en el ámbito mercantil.

La mediación es muy recomendable, casi indispensable, en aquellas relaciones que perduran en el tiempo -por ejemplo, entre vecinos, donde una denuncia no es la mejor solución, o en una separación entre los progenitores-. En las empresas pasa lo mismo, si soy un pro-veedor que tengo un conflicto con mi cliente, lo que me conviene es una solución que me permita mantener la relación con éste en el tiempo.

¿Por qué una asociación madrileña de mediación?

AMM tiene como origen un proyecto de final de curso de un curso de mediación. Cuando realizamos dicha formación, quisimos crear una asociación que reuniera y difundiera un listado de mediadores debidamente formados, con el objetivo de garantizar una mediación profesional a aquellos ciudadanos que visitaran nuestra web.

¿Qué objetivos se persiguen desde la Asociación?

Nuestros objetivos son difundir la mediación en la sociedad; promocionar la figura del mediador; redactar el código deontológico de mediación; promocionar, proteger y defender la mediación como actividad profesional; y promocionar y divulgar los centros de formación de mediación que reúnan los requisitos legalmente establecidos.

Lo que empezó siendo la Asociación Madrileña de Mediadores ahora, y bajo el acrónimo de AMM, se ha establecido en toda España.

En el contexto actual, ¿qué papel puede jugar la mediación como elemento para solventar conflictos?

Tanto la mediación como los sistemas alternativos de conflictos van a jugar un papel determinante en la sociedad. El hecho de que las partes sean las protagonistas en la resolución de sus conflictos es una oportunidad para poder solucionar nuestras diferencias de otra manera, pudiendo crear un espacio que beneficie a todos, donde las partes puedan negociar con libertad.

¿Qué ventajas tiene la mediación?

La mediación es voluntaria: si uno no está conforme con el proceso de mediación se puede marchar en cualquier momento.

Es flexible: se habla de los temas que las partes necesitan hablar y, además, las sesiones de mediación tienen lugar cuando todos pueden.

Es confidencial: todo lo dicho durante una mediación no puede luego trasladarse a un juicio. Los mediadores tampoco pueden ser llamados a declarar, ni a testificar ante un juez.

Y, lo más importante: las partes controlan el proceso.  Es decir, el resultado de la mediación está en manos de las partes y la incertidumbre que conlleva un proceso judicial no existe en mediación.

¿De qué forma ayuda la mediación al propio sistema judicial?

La mediación es esencial para el sistema judicial. Se puede recurrir a ella antes, durante y después de un procedimiento judicial.

Antes: evitando que el conflicto se judicialice. Si antes de iniciar un procedimiento judicial las partes acuden a mediación, se evitaría el inicio de muchos procesos.

Durante: cada vez es más frecuente que los jueces inviten a las partes a mediación. Si las partes acceden, un porcentaje elevado de casos se resolvería antes, agilizando el proceso judicial.

Después:  muchas  veces, en la fase de ejecución de la sentencia, las partes necesitan ir a mediación para ponerse de acuerdo en cómo poder cumplir con la resolución judicial de manera satisfactoria para ambas. Incluso, hay situaciones en las que se necesita ir a mediación para evitar interpretaciones distintas sobre dicha sentencia.
¿Cómo se recibe, desde la Justicia, a la mediación?

Los agentes jurídicos suelen reaccionar con cierto recelo. Muchos de ellos no conocen el contenido de la Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles. El desconocimiento de la mediación y de la figura del mediador hace que todavía haya muchos profesionales -abogados, jueces, notarios y procuradores, etc. que rechacen la mediación.

Sin embargo, existe un sector jurídico amplio que está aceptando y recomendando la mediación. Muchos jueces son conscientes de que los conflictos sobre los que tienen que dictar sentencia van mucho más allá de sus competencias, y entienden que es mucho mejor que sean las partes las que lleguen a acuerdos, porque la sentencia judicial no va a satisfacer a nadie. También hay abogados que empiezan a ver al mediador como un aliado, y no como un enemigo. Los mediadores y los abogados son dos actividades profesionales distintas que se complementan, cada uno tiene su función.

¿Qué papel desempeña la mediación en el ámbito empresarial?

En el ámbito empresarial, la mediación desempeña un papel fundamental:

cuando los conflictos empresariales deben resolverse de manera rápida;

cuando la confidencialidad es esencial, porque es imprescindible que nuestros competidores no se enteren de nuestros problemas; cuando, a pesar de tener razón, no reunimos las pruebas necesarias para ir a un juicio.
Asimismo, muchas veces, los conflictos empresariales se deben a cuestiones técnicas muy complejas que se escapan del conocimiento de los jueces, lo que hace que sea mejor acudir a mediación con expertos que puedan asesorar a las partes sobre los aspectos técnicos del conflicto. Tampoco podemos olvidarnos de aquellos casos en los que las partes tienen argumentos consistentes, entonces es mejor negociar en mediación y seguir controlando el proceso.

¿Qué perfil tiene el profesional que se dedica a la mediación y con qué formación debe contar?

Para ser mediador se necesitan unos requisitos específicos:

Estar en posesión de título oficial universitario o de formación profesional superior y contar con formación específica para ejercer la mediación; que se adquirirá mediante la realización de uno o varios cursos específicos impartidos por instituciones debidamente acreditadas, que tendrán validez para el ejercicio de la actividad mediadora en cualquier parte del territorio nacional.

Tener suscrito un seguro o garantía equivalente que cubra la responsabilidad civil derivada de su actuación en los conflictos en que intervenga1.

Además, debe contarse con una formación específica de al menos 100 horas, de las cuales 35 deben ser prácticas.

Hoy en día, se están formando en mediación muchos profesionales de diferentes ámbitos: médicos, arquitectos, abogados, trabajadores sociales, psicólogos, economistas, etc., con el objetivo de poder resolver los conflictos de manera distinta en sus ámbitos profesionales.

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